Oscar Rodríguez Serrano
Head de Estrategia & Asesoría de Inversiones de Gestión Patrimonial
El primer trimestre de este año arrancó con buen pie para los mercados financieros. Si tomamos como referencia
al mercado estadounidense, observamos que los activos de renta variable rindieron 7.5% (medidos por el índice
S&P 500) y los activos de renta fija con grado de inversión rindieron en promedio 3.0%. Ello contrasta
significativamente con los rendimientos observados en el 2022, que fue un año atípico donde tanto las acciones
como la renta fija registraron fuertes pérdidas (18.1% y 13.0%, respectivamente). Los buenos rendimientos del
mercado se explican en parte porque los inversionistas estiman que el ciclo de alza de tasas de la Reserva
Federal de Estados Unidos (FED por sus siglas en inglés) está llegando a su fin y a un comportamiento de la
economía más resiliente a lo esperado.
Cabe recordar que la tasa de referencia de la FED inició el año 2022 en niveles mínimos históricos de
0.0%-0.25%, donde la política monetaria aún se encontraba en un modo muy expansivo como resultado del soporte
brindado a la economía para combatir los efectos de la pandemia. A partir de marzo de dicho año a la fecha, la
FED ha venido subiendo su tasa de manera importante para combatir la inflación que se desató con la guerra de
Rusia y Ucrania, llevándola al rango actual de 4.75%-5.0%, en lo que ha sido uno de los ciclos de alza de
tasas de interés más rápidos de los últimos 30 años.
Los miembros de la FED estiman que se requerirá una subida adicional de tasas de 0.25% y allí harán una pausa
el resto del año para asegurarse que la inflación regrese al rango objetivo. También han hecho mención de que
estarán atentos al desarrollo de los indicadores económicos y financieros para definir sus próximas decisiones
de política monetaria. Estas proyecciones de la FED difieren de las proyecciones de los mercados financieros,
los cuales ya prevén recortes de tasas en el segundo semestre que llevarían la tasa de la FED a niveles de
4.4%
Estimamos que la divergencia entre las proyecciones de la FED y del mercado financiero, sumado a los efectos
rezagados que tienen las alzas de tasas de interés en la economía, aumentarán la volatilidad de los activos
financieros en los próximos meses hasta que exista una mayor claridad. La próxima reunión de la FED es el 2 y
3 de mayo, así que habrá que estar particularmente atentos a los datos de inflación y a los indicadores
adelantados de la economía para tratar de inferir su impacto en el desempeño de los mercados financieros en lo
que resta del año. En este contexto de riesgos a la baja para la economía estadounidense y el rally que hemos
observado en los activos financieros, recomendamos mantener una posición con un sesgo defensivo, privilegiando
calidad y duraciones más cortas.
Nota: El presente artículo, así como la opinión vertida en el mismo, son de exclusiva
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